Turistas realizando canopy en Baños de Agua Santa. Fuente: Parque Aventura San Martín
Turistas realizando canopy en Baños de Agua Santa. Fuente: Parque Aventura San Martín

Baños de Agua Santa, el pedacito de cielo posee paisajes inigualables llenos de montañas y cascadas, por esta razón es considerado uno de los destinos turísticos favoritos del Ecuador, para hacer turismo, recorridos inigualables y experiencia únicas, como el canopy.

En este cantón ubicado en la provincia de Tungurahua, se registra bastante movimiento de personas nacionales y extranjeras, mismas que visitan el lugar por diversas razones, una de ellas es realizar deportes extremos.

Uno de los sitios donde se puede realizar este tipo de actividades es el Parque Aventura San Martín ubicado en la parroquia Lligua, a un minuto del zoológico.

En dicho lugar, los turistas pueden realizar canopy, escalada de roca, pasar al otro lado de la montaña por tarabita, descender de la roca con una cuerda, cruzar puentes tibetanos, además de apreciar el paisaje del lugar, mismo que pone a prueba los nervios de muchas personas.

El personal que trabajan en dicho parque es amigable con todos aquellos que arriban al lugar, puesto que deben dar indicaciones acerca del recorrido que van a realizar, brindar opciones al turista y ofrecer algunos otros servicios.

La pareja de esposos Bonilla, son los dueños del lugar y los encargados de que la travesía de las personas sea inolvidable; algunos realizan estas actividades por primera vez, otros regresan a causa del buen trato y de la gran aventura.

Los esposos junto con seis muchachos conforman un equipo, cuyo objetivo es brindar al turista una grata experiencia, así que una vez que los turistas eligen el recorrido que desean realizar, se procede a cobrar por aquel servicio, luego de ello los muchachos que trabajan en el lugar colocan a las personas la respectiva implementación: cascos, cinturones, soportes, entre otros y además les colocan un ticket en su cabeza para identificar a las personas que optaron por realizarse una sesión fotográfica durante el recorrido.

Una vez que realizan esto algunos proceden a tomarse algunas fotografías y otros a tomar el valor que necesitan para cruzar de una montaña a otra sostenidos por un cable (canopy), esto lo hacen mientras caminan tranquilamente por la carretera hasta llegar a la estación de donde deben lanzarse y comenzar el recorrido.

Una vez que llegan al lugar, el guía da instrucciones de cómo deben colocarse y lo que deben hacer durante su trayecto hasta el segundo punto de recorrido, brinda instrucciones de seguridad y a la vez pesa a las personas en una balanza, con el objetivo de colocar un pañuelo de color amarillo o rojo, en el caso de que las personas que van a lanzarse tengan sobrepeso, todo esto por seguridad.

Una vez que todo esto se lleva a cabo comienzan uno por uno a prepararse, mientras el guía les coloca una especie de chalecos y lo lleva a la parte donde se deben lanzar, los turistas miran la altura a la que están y el paisaje que van a observar desde lo más alto, puesto que debajo de ellos se encuentra un río con un gran afluente.

El guía los recuesta y los pide apoyarse en dos tubos, mientras éste coloca y ajusta los arneses, una vez que se cumple todo el protocolo de seguridad el turista es lanzado hasta el siguiente punto, donde muchos extienden sus brazos para sentirse tal cual pájaros y otros prefieren ir con las manos en el pecho, mientras gritan o solo disfrutan, en el canopy de 850 metros.

Llegan a una especie de cañón, donde otro guía los desata y da instrucciones para cruzar el puente tibetano, un puente que está a varios metros sobre la parte correntosa del río, misma construcción que se mueve con el viento y el peso de las personas y a la vez cuenta con pequeños espacios para pisar y a la vez huecos donde se observa el río con claridad. Todo esto lo realizan uno por uno, por razones de seguridad y van sujetados por una cuerda.

Atravesar el puente tibetano, es parte del recorrido. Foto: Daniela Sevilla

Al llegar al tercer punto deben escalar una gran roca, misma que es considerada por algunos la parte más difícil del recorrido, puesto que se pone a prueba la resistencia y nervios, aquí los turistas van zafando y colocando los seguros de las cuerdas mientras escalan la roca en unos aros que se encuentran impregnados en la roca, esto lo deben realizar obligatoriamente, para que el turista y los guías estén tranquilos. En este recorrido algunos prefieren mirar el río otros se preocupan en escalar rápidamente y evitar ver abajo.

Entre risas y nerviosismo, llegan a la última parada donde deben realizar canopy de nuevo, aquí, pueden lanzarse solos, en parejas, acostados o sentados, la experiencia es la misma, pero en este punto se recomienda ir sentados para probar una nueva manera de sentir la adrenalina.

Así pues, se lanzan desde un punto más alto que el primero, donde primero las personas sienten que caen a la nada y luego siguen recto por el cable que los lleva al final del recorrido, donde, sin darse cuenta, atraviesan un canopy de 350 metros.

Los gritos en este trayecto del canopy, son más fuertes y la experiencia más divertida, la felicidad de las personas se reflejan en su rostro y al final del recorrido se liberan de los implementos de seguridad y dan por finalizado el recorrido, sin problema alguno.

No cabe duda que las personas que realizan este tipo de actividades abandonan el lugar dejando todas las malas energías y el estrés de lado, pues algunos afirman que estuvieron cerca de la muerte a forma de burla, debido a la gran altura a la que se encontraron durante todo el recorrido, sin embargo, son experiencias que valen la pena vivir.

Parte final del recorrido. Foto: Daniela Sevilla

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