Las personas suelen desplazarse de su lugar de origen a otro país por diversas razones, entre ellas: desastres naturales, persecuciones, guerras o crisis económicas, no obstante, esta última razón ha sido por la cual varios ciudadanos venezolanos han migrado, con el objetivo de buscar una mejor calidad de vida para su familia, puesto que el país vecino está sumido en crisis económica, política y social.

Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, entre 2016 y 2019 han ingresado al país alrededor de 1,5 millones de ciudadanos venezolanos, la mayoría de 18 a 53 años, de los cuales 400 mil han elegido al Ecuador como destino para rehacer su vida y poder subsistir y los ciudadanos restantes utilizan al país como un medio para avanzar a otros países como Perú o Chile.

El camino de los migrantes venezolanos no es nada fácil, puesto que para conseguir el dinero necesario para iniciar una nueva vida en otro país, tienen que recurrir a los mercados de segunda mano, donde venden sus posesiones, entre estos ropa o artículos para el hogar, tal es el caso de Yenika Calderón, quien acude a los famosos mercados de pulgas para vender sus artículos, dicho personaje menciona que en un buen día logra recolectar alrededor de 50 dólares, mismos que los va ahorrando para poder migrar de Venezuela antes de que la situación empeore.

Sin embargo, este es el escenario de algunos pobladores que tienen la esperanza de viajar por vía aérea a países de Europa, otros en cambio reúnen el dinero para poder subsistir en su travesía por vía a terrestre, quienes aspiran llegar a países de América del Sur para poder ganar dinero y ayudar a su familia que se queda dentro de Venezuela.

En el caso de las personas que optan por la segunda opción, el panorama no es el mejor de todos, puesto que tienen que caminar por varios días, varios kilómetros. Por ejemplo, las personas que salen desde Caracas hasta Quito, su ruta es la siguiente: Caracas, Cojedes, Barinas, Táchira (San Cristóbal), Cucutá, Bucaramanga, Tunja, Ipiales, Tulcán (Carchi), Quito. En dicho recorrido los migrantes se demoran alrededor de 3 días.

Para ingresar al Ecuador, miles de migrantes deben atravesar el Puente Internacional Rumichaca, donde tienen que hacerle frente a las bajas temperaturas, con cobijas, sacos y en el caso de que la noche llegue, las maletas que llevan consigo sirven de almohadas. En este punto, varios de ellos se desmayan o empiezan a tener algún tipo de dolencia en su cuerpo, debido a la extensa caminata de la que fueron parte, pues no son uno o dos kilómetros, son miles; así mismo el hambre se apodera de ellos y la falta de dinero cada vez se siente más.

Entre los migrantes no importa la profesión o especialización que tengan, todos se encuentran ahí por un mismo objetivo, tratar de mejorar su vida en otro país, alcanzar un mejor futuro, para ellos y su familia, tal es el caso de Daniela Abreu, quien ejerció durante un año un trabajo que no se relacionaba con su profesión, pero el sueldo que recibía no le alcanzaba para mantener su nivel de vida, por ello migra a otro país, para poder ayudar a su familia desde la lejanía.

Por otra parte, el Gobierno Nacional ante la gran oleada migratoria que se vive en Ecuador, tomó medidas en julio del año pasado; el presidente Lenin Moreno anunció la implementación de visas humanitarias, con la cual los venezolanos pueden ingresar al país en calidad de turistas por 180 días, donde deben presentar su cédula y cumplir con el respectivo trámite burocrático que se les exige, dicha visa tiene un valor de 50 dólares, costo poco accesible para varios de ellos.

Ante esta situación el canciller colombiano Carlos Holmes Trujillo, afirmó que la medida que tomó Ecuador ante la migración de los venezolanos no es favorable, puesto que es posible que se incremente la inseguridad o los cruces ilegales.

Según la Organización Internacional para las Migraciones, el 15% de ciudadanos venezolanos que radican en Ecuador, no pasaron por los filtros de control migratorio de la frontera del país, puesto que ingresaron de manera ilegal.

No obstante, los ciudadanos venezolanos ya sea por vía legal o ilegal, están en nuestro país, trabajando en los buses cantando o vendiendo dulces, en las calles los podemos observar vendiendo productos, es decir, de trabajadores ambulantes en su mayoría y aquellos que corrieron con una mejor suerte se encuentran laborando en restaurantes o locales comerciales.

Uno de los casos es de una familia conformada por padre, madre e hija, mismos que laboran vendiendo jugo de naranja en una de las esquinas del norte de Quito, donde se puede notar el sufrimiento y el esfuerzo que realizan día a día por salir adelante y tener algo que comer, donde deben soportar las altas o bajas temperaturas, la discriminación por parte de varios ciudadanos que transitan por el lugar, mismos que los ignoran y no adquieren sus productos.

Ante esta situación la Organización Internacional para las Migraciones, realizó varias entrevistas a los migrantes venezolanos, con el fin de conocer la situación en la que viven actualmente, donde se pudo hallar que el 52,2% de esta población siente discriminación por parte de los ecuatorianos por razones de nacionalidad.

Por otra parte, también existen ciudadanos venezolanos que estudian en escuelas y colegios públicos, lo que representa un gasto para el Estado. Según el viceministro de Movilidad Humana, Carlos Velasteguí el Ecuador gastará alrededor de USD 550 millones para enfrentar la crisis migratoria venezolana entre 2018 y 2021.

Sin duda, la migración de venezolanos a Ecuador ha alcanzado niveles exorbitantes y de igual forma representa un alto gasto para el estado ecuatoriano como se lo ha presentado a lo largo de este reportaje. De igual manera, las penurias que los migrantes tienen que aguantar hasta arribar al país no es poca y muchos de ellos al llegar se encuentran con que la realidad es muy diferente a la que imaginaron, la xenofobia que tienen que soportar por parte de ciudadanos ecuatorianos es lamentable, el reunir dinero para comer o pagar un lugar donde dormir se vuelve una tarea casi imposible.

Los niveles de explotación a los que se ven expuestos es deprimente, pues los pocos que consiguen trabajo son remunerados con cantidades ínfimas de dinero en comparación con el salario general unificado, pero como muchos coinciden es mejor tener algo con que comer y dónde dormir a pasar un día más en las calles.

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